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Archivo confidencial, "Presidente, presidente..."

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ESTA PELÍCULA ya la vimos… En todos los sexenios presidenciales, los primeros dos años sirven para el ajuste de las diferentes leyes con miras a transformar el país. En los siguientes se refuerzan las estrategias y de manera tembeleque comienzan a darse los primeros pasos.

Hay que recordar que en México hay elecciones todos los años. El tercero se encuentra el poder presidencial en la cúspide. El gabinete cambia pues surgen los candidatos a gobernador o al legislativo y los nuevos rostros por lo general fueron subsecretarios. Es la lógica simple.

Para el cuarto se desatan las pasiones por la silla presidencial y arrancan como caballos desbocados. Los equipos de los contendientes se refuerzan y realizan sus conclaves conformando mesas de destrucción contra los contrincantes. El hervidero empieza a ganar terreno en los medios informativos.

Ya para el quinto año –a septiembre en este caso del 2023, faltan 17 meses--, los diferentes aspirantes saben que quien se descuida se queda en el camino y que el “dedo del señor” definirá al candidato conforme a los tiempos debidos. Por lo pronto hay que seguir saliendo en la foto.

De hecho, esa última decisión es la última con poder amplio que le queda a un presidente que poco a poco deja de brillar hasta casi apagarse durante la campaña por la presidencia al ser el conejillo más atacado.

Es el círculo normal en cada sexenio, por eso no creo que, aunque Amlo sea bien calificado este diez de abril, le alcance para que dicho ciclo político llegue a su fin y le rinda para un nuevo impulso popular.

Sin embargo, Amlo cometió un error similar al de Salinas de Gortari. Abrió la cancha a tanto candidato que al montar su caballo Adán López, descuadró de tal manera el escenario que lo único que Amlo llegó a decir era que no estaba en la lista de presidenciables. ¿Usted le creyó?, yo no. Al contrario, lo impulsó.

Cuando Salinas salió al quite de que “no se hagan bolas” porque el bueno era Luis Donaldo Colosio, ya era muy tarde. Manuel Camacho Solís aprovechó y promocionó la aparición del EZLN y llenó de piedritas el camino del sonorense que debió ser terso.

Aún recordamos cuando, a uno o dos días del asesinato de LDCM, Camacho llegó a declarar que no quería ser presidente a cualquier costo. Pero la maquinaria que asesina candidatos ya estaba girando.

Mucho tiene que ver el revoltijo de sentimientos que despierta una elección a presidente de la República, el cómo dice las cosas el presidente, el cuidado de las formas al hablar y sobre todo el manejo de los tiempos. Salinas salió en un momento en el cual se sentía que la campaña de Colosio no prendía.

En el caso del secretario de Gobernación Amlo le permitió violentar la ley en varios estados del país y envió el mensaje tanto a Claudia Sheinbaum como a Marcelo Ebrard de que no se confíen.

Este despertar de pasiones por lo general suele ser más intenso en los equipos intermedios, en aquellos que saben que su destino laboral y político está en juego y que requieren de ser siempre vistos como indispensables.  

Los agarres internos se incrementan de tal forma que los respetos se caen y surgen sentimientos de desesperación que conlleva que pululen pensamientos que orillen a la desaparición física del candidato como solución a la congoja que padecen. Es natural.

De allí la importancia de las operaciones cicatriz en el debido momento.

Con este impulso a la carrera por la presidencia de parte de Adán López, veremos que sus momios en las diferentes encuestas empezarán a subir lenta, pero constantemente allende las vacaciones de Semana Santa.

Como el segundo funcionario de importancia en el gabinete, el secretario se ha reunido con diferentes actores principales tanto de partidos políticos como del sector empresarial, obreril y religioso. “Presidente, presidente” lo vitorearon en Silao, Guanajuato, mientras promocionaba la votación del 10-4 y ante algunos titulares del gabinete que se le unieron como la de Seguridad, Profeco, entre otros.  

De hecho informó a Amlo de sus visitas, quien le dijo que tuviera cuidado con el INE, así visitó Guanajuato, tras un recorrido que había incluido Campeche, Yucatán y Jalisco, entre otras entidades como Sonora y Coahuila. Así que el presidente se hizo el occiso con sus declaraciones protectoras. https://bit.ly/3O1UkTw  

López Hernández es un hombre extremosamente de izquierda quien seguirá con la política de destrucción de Amlo, tal y como lo demostró cuando fue gobernador de Tabasco y promocionó leyes que violentan los derechos humanos como la libertad de reunión.

Eso sí, ahora que está bajo la lupa del resto de los contendientes, lo que debe de reforzar son sus guardias personales y los del mismo presidente Amlo quien ha sembrado tanto odio que incrementó la cosecha de venganzas y revanchismos generados por la desilusión y miedo de que nos siga hundiendo.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

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