728 x 90

El abuso y la impunidad en el México profundo 

img
LA CRÓNICA 
Vícam, 12 de Noviembre.- Apenas hace 3 meses un grupo de yaquis agredieron a un trailero que se negó a pagar la cuota al pasar por Loma de Guamúchil. 

Este jueves en Vícam Pueblo, un grupo de indígenas amagaron y retiraron a un par de reporteros entre los que me encontraba yo, y que cubríamos un evento del Plan de Justicia Yaqui.

Cuando hacía uso de la voz Adelfo Regino, titular del Instituto Nacional de los Pueblos Indígena, este reportero que escribe se acercó a tomar unas fotos y acto seguido es llamado por una persona de aspecto robusto, que cubría su rostro con un paliacate.

"Tenemos órdenes de que  te tienes que retirar", soltó sin más el indígena, quien continuó con un "en este lugar esta prohibido la presencia de Michel Insunza". 

Contrariado, localicé con la mirada al susodicho y le hice una señal para que se acercara. De inmediato llega el reportero del Diario del Yaqui, quien tras preguntar lo que pasaba, escuchó atento el mismo mensaje y reviró sin aspavientos :"Nomás dinos de que autoridad es la orden y nos vamos, pero te aclaro que fuimos invitados".

El grupo que se hacía llamar autoridad tradicional se negó a dar un nombre, bajo el alegato de que "si te decimos lo vas a quemar en el periódico", mientras el reportero Insunza no cejaba en cuestionar el proceder de los yoremes: "cómo sabes mi nombre".

"Se lo estamos diciendo por la buenas, si no hacen caso les vamos a poner una chinga y de paso los vamos encerrar en aquel cuartito", amagaba uno de ellos, al momento que sus acompañantes hacían notar sus varejones a los irreverentes reporteros.

Ante la contundencia del "argumento", tuvimos que retirarnos a unos metros y hacer el esfuerzo por entender las intervenciones, ya que el equipo de sonido utilizado por los funcionarios federales era pésimo, quizás producto de la austeridad republicana.

A lo lejos observé a Tomás Rojo, me acercó y le pedí una orientación sobre el amago de sus hermanos de sangre. "No tienen porque prohibirte nada, es un acto público" y entonces lo aproveché como escudo, seguido por la mirada de los miembros de la guardia tradicional.

Para entonces el reportero del periódico "que se lee más" ya cabildeba entre varias fuentes su permanencia en la ramada para no ser hostigado y averiguaba quiénes eran los emisarios de las autoridades tradicionales, pero nadie daba razón de ello.

Pero la nota es la nota y pues el oficio reporteril precisa de terquedad e insistencia, por lo que la  confrontación suele ser inevitable. Se anunciaba el acuerdo sobre el tema agua para ponerlo a consideración de los miembros de la etnia, cuando regresan los censores yaquis.

Esta vez con un tono más intimidante, pero además nos rodearon por ambos flancos. "Retírense por las buenas, no queremos que se haga un escándalo", decía el mismo indígena con tono intimidante, mientras su tropa rompía la sana distancia con los reporteros.
"Nos invitó el gobernador de Vícam", se defendió Michel Insunza. "Ex, ya no manda aquí", reviró su interlocutor yaqui. 

Luego alegué que "ya hablamos con Tomas Rojo y nos dijo que no había problema", pero la respuesta fue un seco: "Tomás no representa nada aquí".
Ya en la desesperación, opté por exponer el asunto ante Jorge Tadei Bringas, súper delegado de la Secretaría del Bienestar, pero además que no funcionó como salvoconducto, se plegó a los caprichos de los miembros de las autoridades tradicionales.

 "Aquí ellos son la autoridad y si en este momento deciden que yo me vaya, me voy, no puedo hacer nada", expresó dócilmente el ex profesor universitario y les pidió que se actuara sin violencia. "Tranquilos, los muchcahos ya se van", agregó conciliador.

Sin más opciones, los reporteros fuimos escoltados "amablemente" hasta el vehículo propiedad del rotativo, para luego rumiar el desconcierto que provocó el episodio: No cabe duda que en tierras yaquis, nunca ha mandado el gobierno, independientemente del color.

En la 4T las autoridades de la tribu yaqui siguen impunes en la aplicación de su usos, (abusos), no por nada continúan los bloques a la carretera federal, los cobros tipo alcabalá y qué decir automóviles sin placas que circulan por doquier, entre otros "pecados".

Al final quién manda realmente en territorio yaqui: la autorida tradicional con sus usos, (abusos) y costumbres o la autoridad gubernamental que deriva de la Constitución Mexicana? Por lo pronto ninguna autoridad del Estado ha puesto orden.

PD: Lo ocurrido fue un evidente y reprobable acto de censura hacia un medio informativo de las autoridades de Vícam Pueblo, pues otros medios cubrieron el evento y nunca fueron molestados, nunca hubo motivos para hacerlo, pero aún así se ensañaron con uno en especial.

Comentar esta nota