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FUSILEN A NARCOS: CÉLIDA

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CUANDO EMPEZAMOS en esto del periodismo, hace más de 30 ó 35 años, los primeros consejos de nuestros tutores nos indicaban que en este país se podía escribir de todo, salvo detalles pormenorizados de las actividades y nombres de quienes manejan el narcotráfico, mucho menos ser sus cómplices vendiendo o rentando la pluma a un cártel pues los códigos de comportamiento son muy variantes y en su locura asesinan a quien les pegue en gana.

El otro consejo fue que tampoco se escribiera de los hijos o familiares cercanos al gobernante en turno ya fuera del país o del Estado, pero este código más o menos se rompió en tiempos del sexenio de Vicente Fox que fue la jauja de libertad periodística. Hasta malas palabras se permitían escribir, entre hartas cosas.

Comento esto porque ahora que la alcaldesa capitalina Célida López habló de que deben tachar de traidores a los narcos y fusilarlos, se rompió de alguna manera el tabú relacionado con el tema relacionados con los narcotraficantes en un evento público. Claro que no mencionó nombres pues comprende que en un enfrentamiento al tú por tú con uno de estos personajes, lleva las de perder tarde que temprano.

En su segundo informe de gobierno dijo textualmente: “¿Vamos a seguir haciéndonos aquellos omisos gobernantes que con temor no son capaces de enfrentar esta situación o vamos a dar un paso al frente para arriesgarnos realmente a erradicar lo que sucede en Hermosillo?”.

Son varias las aseveraciones, porque por un lado puede ser un buen discurso, pero por el otro mete en un brete a su amigo y candidato a la gubernatura por Sonora, Alfonso Durazo, quien de seguro le habrá mandado decir: “no me ayudes comadre”.

¿Cuántos días irán a pasar para que la prensa o bien en la mañanera (con Amlo) o bien de manera directa con Alfonso, les pregunten su parecer en torno a la propuesta de Célida López?... porque jure usted que tales declaraciones públicas ya andan en el mundo.

El detalle con esta declaración es que va contra la tesis de su patrón quien sigue hablando de abrazos y no balazos. Esto por un lado, por el otro también se abrió la oportunidad a los narcos o a cualquier enemigo político que tenga Célida para que le envíe un mensaje mediante una narco manta que insisto, puede ser de quien usted guste o quiera. Aun y cuando vayan firmadas.

Lo que se diga en ese mensaje, lo que sea, tiene la característica de cierta certeza pues la lógica indica que es parte de las consecuencias al reto Célida y la veracidad del mensaje se justificaría debido a la espera del escrito debido a la puerta abierta que les dejó la alcaldesa-

Insisto, así sea falso o verdadero lo escrito en las narco mantas, una o dos las podrá negar o investigar Célida, pero no creo que 20, 30, 100. Entonces, los cinco minutos de fama mediática pueden llegar a convertirse en un año de escritura negra en su contra.

¿Se imagina vivir en constante amenaza, tanto ella como sus cercanos y que se entremezclen datos reales como las direcciones de sus casas o cualquier otro punto verdadero? Tá kbrown.

De hechos sus cercanos –amigos, familiares, funcionarios colaboradores--, la iban a pensar dos veces si ven sus nombres en una lista de próximos a ser asesinados, mención que por cierto acalambra a cualquiera como ocurrió ayer o antier en sendas narcomantas ubicadas en Guaymas y San Carlos donde se la sentenciaron a un regidor que ya debe de estar más que diabético, si es que sigue en Guaymas.

Y el otro detalle es que cuando se agarra un enemigo como los narcos, ese pleito es para siempre. No nada más bronca de su período como gobernante.

No hay que olvidar que Célida López buscará la reelección, según se ha publicado, la pregunta es ahora que agarró enemigo, ¿valdrá la pena?

Como no da nombres no ha de faltar alguno de los narcos que por diversión le quiera tomar la palabra y empiece a realizar acciones poco confortables. Cuando ello ocurra, será interesante conocer quienes le seguirán y quienes le abandonarán. Esto último, en caso insisto, del tamaño de la embestida de la maña, lo que acarreará a su vez que su equipo de trabajo le abandone poco a poco y se vaya quedando sola, pues no hay trabajo que valga la vida. Y menos de bote pronto.

Después de este somero y simplista análisis ¿aún piensa usted que el discurso de Célida fue de lo mejor?

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 30 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de CEO, Consultoría Especializada en Organizaciones… Cuando la unión de esfuerzos no es suficiente.

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